lunes, 11 de julio de 2011

CAMPEONES DEL MUNDO

El Mundial de fútbol de Sudáfrica englobó todas las emociones y sensaciones que a lo largo de la historia del torneo ha llevado consigo la selección nacional. Favoritismo, desconfianza e incertidumbre. Sin embargo, esta última Copa Mundial de Selecciones, añadió un complemento más: esperanza y fe en una generación de futbolistas únicos hasta entonces. Sobre todo en un grupo que en su mayoría derribó las barreras que hasta entonces habían sido imposibles de superar por un combinado nacional en muchas décadas. No solo habían logrado pasar unos cuartos de final, sino que habían conseguido ganar una Eurocopa con un estilo de juego que asombró al viejo continente. Esa inercia fue aprovechada y explotada al máximo por un seleccionador nacional destinado al éxito. Vicente del Bosque fue el elegido para suplir a Luis Aragonés en el cargo. Un puesto caliente y con muchas exigencias que pronto se convirtieron en exageraciones a las primeras de cambio con la derrota inicial frente a Suiza. Los españoles tenemos esa costumbre de pasar del reconocimiento, del alago, del cumplido; al odio, al rechazo y a la más antinatural de las incongruencias. El primer traspié fue el inicio del primer debate sobre cómo y con quiénes debía jugar el combinado nacional. Del Bosque, que de esto del fútbol sabe más que el más ‘sabio’ periodista deportivo, no dudó en salir en defensa de Busquets, primer enemigo público de la patria tras la derrota ante Suiza. A partir de entonces, en una mezcla derivada por la necesidad y por la calidad que atesoraban los seleccionados, España solo supo ganar.

Partido a partido España derribó barreras insuperables torneos atrás. La presión y un favoritismo ganado con creces a lo largo de dos años de un juego excelente, no pudieron más que las ansias de gloria del equipo nacional. Pese a la primera derrota, España quedó primera grupo. Superada la primera crisis, España afrontaba la fase de cruces con la moral totalmente renovada. Limpia, reluciente, como el que comienza un nuevo torneo. En los octavos de final, Portugal fue el primer escollo que tuvo que superar la roja. La superioridad del juego del combinado español no se reflejaría con resultados abultados en los cruces. España ganó todos los enfrentamientos por un gol a cero.
Superado el obstáculo portugués. La selección se topó con el muro insuperable de los cuartos de final torneos atrás. La selección de Paraguay fue un rival que entrañó más dificultad que lo que las banderas, el escudo y las plantillas podían presagiar. Sin duda, fue el partido que marcó el punto de inflexión. El encuentro ante Paraguay fue escrito por el más rocambolesco, enrevesado y retorcido de los guionistas, solo que esta vez, era español. Lo tuvo todo. Penalti en contra, parada de Casillas. Penalti a favor, gol de Alonso, el árbitro manda repetir. Segunda ocasión, error de Alonso. Otra calamitosa actuación arbitral, otra vez en cuartos. El fantasma de los complejos volvía a presentarse de nuevo en el mismo camino, en el mismo momento. Pero esta vez no. Esta vez, incluso los postes fueron aliados. Villa controló el balón en el área y golpeó la pelota con el interior para intentar ajustar bien la pelota. Y cómo lo hizo que el balón pegó en el poste derecho de la portería para luego pasearse por encima de la línea de gol y volver a dar esta vez en el poste izquierdo para por fin entrar en la portería. En otro momento, en otro campeonato, ese balón nunca se hubiera convertido en el gol de la victoria. No hubiera entrado. España avanzaba hasta dónde nunca alcanzó en el Campeonato Mundial.
En la semifinal esperaban los alemanes, siempre presentes en las rondas finales. Sin embargo, esta vez con una joven hornada que se mezcló a la perfección con la vieja guardia. Llegaba Alemania a semifinales tras aplastar a Inglaterra en Octavos y a Argentina en los Cuartos de Final. Pero frente a la roja poco pudieron demostrar de ese juego novedoso y vistoso que habían desplegado en los cruces. El equipo de Joachim Löw tan solo pudo limitarse a observar como España movía la pelota a su antojo y a intentar defender los ataques españoles. Hasta que Puyol se elevó en el aire en un cabezazo limpio, fuerte, duro tras un saque de esquina de Xavi. El gol tardó en llegar pero hizo justicia en el marcador. La selección nacional continuaba derribando barreras en el torneo mundial. Ese partido supuso el fin del debate eterno durante el torneo. Torres no estuvo a la altura y Pedro entró en el once titular, siendo además de los más destacados del encuentro.
La victoria ante Alemania colocó a España en la mejor de las posiciones en la parrilla de salida hacia la gloria. España estaba a un solo partido de alcanzar el mayor hito de la historia del fútbol nacional, algo impensable torneos atrás, en los que un favoritismo más propio de andar por casa que real, unido a la mala fortuna y a decisiones arbitrales nefastas, impedían a la roja competir por cotas mayores. En la final esperaba Holanda, otra selección huérfana de gloria mundial pero con dos subcampeonatos como cicatrices. La selección holandesa alcanzó las semifinales al ritmo de Sneijder y a la velocidad que marcó Robben. Sin embargo, en la final, se disfrazó de equipo de rugby. El partido fue una auténtica batalla de Flandes en la que los jugadores de la orange se limitaron a desplegar un juego sucio, tosco, fuerte y violento por momentos. El pecho de Xavi Alonso fue testigo directo de ello. Sin límite de tarjetas Van Bommel hubiera logrado acarrear suspensión por acumulación de amarillas. El mediocentro holandés jugó a la perfección su rol de tope y secado del juego español, hasta el punto conseguir desquiciar al rival. El partido entró en una fase en la que se sabía que el primero en anotar se llevaba el campeonato. Los dos equipos tuvieron ocasiones claras en sendos mano a mano. Cesc no acertó a materializar su ocasión ante Stekelenburg. Ni Robben en dos ocasiones ante Casillas, que con la punta de su bota abortó la ocasión más clara del extremo holandés.
 El partido se decidió en la segunda parte de la prórroga. En el minuto 116, tras una larga jugada de combinación de la selección española. Jesús Navas comenzó una endiablada carrera por la banda derecha perseguido por varios contrarios. La jugada continuó en la izquierda con Torres, y el balón llegó hasta Cesc tras un rechazo de un defensa holandés. El jugador del Arsenal vio desmarcado a Iniesta, que se encontraba dentro del área escorado a la derecha. El manchego controló el pase de Cesc y el balón quedo botando. El tiempo se ralentizó. Andrés no perdió de vista ni el balón, ni la posición de la pelota y del guardameta holandés. Iniesta tenía ya en mente el disparo y sabía que no iba a fallar, que no se podía errar una oportunidad única. Entonces conectó un derechazo con el empeine interior. Algo centrado, pero demasiado duro y seco para que Stekelenburg pudiera repelerlo. El disparo se convirtió en gol y el gol llevó al éxtasis. Andrés Iniesta volvió a ser el protagonista de un gol de leyenda, pero esta vez como emisor de un mensaje para todo un país. Iniesta también hizo eterno a Dani Jarque. La dedicación más especial en el escenario y en el momento más brillante. El gol llegó en un momento en que la capacidad de reacción para Holanda fue mínima. Hasta el final tan solo jugó el tiempo, lento para los españoles, rápido y fugaz para los holandeses, que apenas tuvieron tiempo para quitarse el traje de lucha con el que actuaron durante todo el partido. El pitido final coronó por fin al campeón. En ese momento, la gloria mundial se instauró en todo un país. En los españoles y en todas aquellas personas que vivieron como propia la victoria de la roja, qué importa la nacionalidad, qué importan las fronteras. El fútbol que desplegó España fue tan superior a todos sus rivales que encandiló a aficionados de diferentes nacionalidades.
Dos años de un sello y estilo propios bastaron para que la selección española disipara para siempre los complejos y el victimismo con el que terminaba siempre sus participaciones en torneos de selecciones. Todo ello, unido, por supuesto, con una generación de futbolistas hambrientos de gloria.

domingo, 29 de mayo de 2011

FINAL CHAMPIONS LEAGUE. BARCELONA 3- 1 MANCHESTER UNITED

Y el Barcelona que, ¿otra vez campeón de Europa?
El Barcelona no cerró anoche un círculo con su nueva Copa de Europa en Wembley, sino que lo amplió. Agrandó un círculo que tiene visos de convertirse en eterno. Un grupo de jugadores y de técnicos destinados a sellar su nombre con letras de oro año a año, título a título con exhibiciones ante las que nada pueden hacer sus rivales. Anoche, un vetusto del fútbol como Sir Alex Ferguson no pudo más que consolarse ante la evidencia: hoy por hoy el Fútbol Club Barcelona de Pep Guardiola es el mastodonte del balompié. “Nunca nadie nos había dado una paliza así”, afirmó con resignación y con mucha elegancia la derrota el técnico del Manchester United. Y el escocés no es nuevo en esto del fútbol. Sus palabras van a misa y vuelven. Más sabe el diablo (rojo), por viejo que por diablo.
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Al Manchester le duró la Final de la Champions lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks. Unos minutos. Lo que tardó el Barcelona en hacer lo que nos tiene tan acostumbrados durante 3 temporadas: adueñarse de la pelota. Y con el dominio de la pelota, es más fácil ganar. Luego el quipo inglés, con la furia y la calidad que tienen en el ADN los grandes equipos, y el Manchester lo es, consiguió empatar el gol inicial del Pedro, que hizo historia al ser el primer jugador español en marcar un gol en una final de Copa de Europa para el Barcelona. Poco después, Rooney, el que marca la diferencia para los ingleses, empató en la primera mitad en una brillante jugada que nació en la derecha, continuó el inglés en diagonal y terminó tras asistencia de Giggs-en fuera de juego- con un derechazo de primeras imposible para Valdés. Fue la única opción real del Manchester y tan solo le valió para empatar el partido.
Los caminos para el triunfo son infinitos, pero el más corto y ‘fácil’ es poseer el esférico, domarlo, tranquilizarlo y mimarlo, sin prisa, sin pausa. También es obvio que el camino hacia la gloria es más llevadero cuando en tu equipo cuentas con los tres mejores jugadores del planeta. El rondo que anoche se marcaron Xavi, Iniesta y Messi en pleno Wembley será imposible de olvidar. Las estadísticas son objetivas y el trío del FIFA Balón de Oro 2010 (¿y 2011?) no paró de tocar el balón entre ellos hasta aburrir a los jugadores del United. El dato es que Xavi Hernández fue el dueño de la pelota. Tan solo erró 7 de los 140 pases que ofreció anoche a sus compañeros. Iniesta más de lo mismo. Pero el que rompe con todo no es otro que Leo Messi. Dejó un recital de caños, regates, asistencias, visión de juego y solidaridad para con sus compañeros. Además del gol que rompió el empate en el marcador. Un zurdazo desde fuera del área que entró centrado pero ante el que nada pudo hacer Van der Sar, que no tuvo peor rival para elegir la retirada. El gol fue una losa para el equipo de Sir Alex Ferguson que apenas supo cómo reaccionar ante el gol del argentino. Y no solo no supo, sino que no pudo. Porque no tuvo apenas la pelota y porque cuando lanzaba contras, ahí estaban Piqué, Busquets y un genial Mascherano. Además, Ferguson se equivocó al mantener en el terreno de juego a un desquiciado Valencia y a Chicharito, superado por las circunstancias y perdido cual naufrago en el ataque inglés. La sentencia llegó con el tercero, obra de arte de David Villa, que fichó por el Barcelona para vivir y anotar goles como el de anoche. Todo comenzó en la derecha con el enésimo regate y eslalon de Messi, para continuar en Busquets que asistió al asturiano, quien tuvo tiempo de frenar la pelota con la planta, y disparar con el empeine interior para mandar con una rosca preciosa el balón a la escuadra de la portería de Van der Sar. El tercero sirvió para sentenciar un encuentro que prácticamente ya lo estaba. A partir de entonces, el partido sirvió para dar entrada al capitán Puyol que tuvo uno de esos gestos que hablan por sí solos. Al concluir la final, Puyol cedió el brazalete de capitán y la responsabilidad de levantar el trofeo al francés Eric Abidal. El francés ha dado una lección de cómo se debe afrontar los duros golpes de la vida. Se recuperó en un tiempo récord de un tumor en el hígado. El esfuerzo tuvo como recompensa la vida, y la vida le regaló al galo una noche inolvidable que nadie le podrá robar.
Anoche el Fútbol Club Barcelona consiguió levantar su cuarta Copa de Europa, todas ellas, en apenas 20 años. Desde que implantó para siempre un estilo en el club, que el tiempo ha demostrado que es uno de los más estéticos y eficaces que se recuerdan. Todo comenzó con Cruyff, Van Gaal aportó su granito de arena-hizo debutar a Xavi e Iniesta-, Rijkaard moldeó el estilo y con Guardiola se ha reinventado. Dicen que anoche se cerró un círculo, yo pienso que tan solo se agrandó. Se cerrará cuando esta hornada de futbolistas quiera, porque perderán, esto es solo un deporte, pero creo que volverán a ganar, más pronto que tarde

martes, 17 de mayo de 2011

RADIOGOL. EL GOL DE BELLETTI, EL GOL DE LA 'SEGUNDA'


17 de Mayo de 2006. Barcelona 2 -1 Arsenal. Gol de Belletti.

Minuto 79. Rozando el 80. El Barcelona acababa de empatar la final y buscaba la remontada ante un Arsenal agazapado atrás que se encontraba con un jugador menos desde el minuto 18 del partido. El gol de Samuel Eto’o tras una genial combinación entre Iniesta y Larsson, que asistió con toque sutil, pero suficiente, al camerunés, terminó por alentar a los jugadores del Barcelona que sintieron que la segunda Copa de Europa estaba más cerca que nunca. 



Una diagonal de Ronaldinho desde la izquierda buscando crear peligro, terminó en un disparo algo forzado de Iniesta. El rechazo al disparo del manchego le llegó  Belletti, ya situado en terreno de juego de los ingleses. El brasileño entendió el desmarque de Larsson. El pase fue bueno, sin embargo el sueco no controló bien en primera instancia y el balón se le quedó aún más escorado a la derecha. Larsson, de espaldas a la portería tan solo tenía un apoyo cercano y real, el de Giuly. Los defensores ingleses eran mayoría en ese momento y en esa zona. Sin embargo, el lateral brasileño observó un importante hueco por el que comenzar un determinante desmarque. Los jugadores del Arsenal frenaron bien la posibilidad de que Larsson penetrara al área o pasara en corto a Giuly, pero olvidaron guardar bien sus espaldas. Belletti entró en el área con comodidad. Larsson, con una enorme visión de juego, se percató de ello y metió con la zurda un sutil pase medido  a la llegada al área del brasileño. Belletti controló la ‘redonda’ con la zurda orientándose la pelota hacia su pierna buena, la derecha. La dejó rodar, apenas un par de metros, antes de armar la pierna derecha y disparar para crear el máximo peligro posible. Belletti se encontraba escorado hacia la derecha, con un complicado ángulo para el disparo a puerta. La portería del Arsenal estaba defendida por el español Almunia, que tapaba el palo corto de su portería. Sin embargo, el tiro del lateral brasileño golpeó  la pierna derecha de Almunia con tan mala suerte para los ingleses que el balón cogió la dirección de la portería.
Juliano Belletti . No se lo podía creer. Su subida por la banda derecha y penetración hasta el área se acaba de convertir en el gol de la remontada. Belletti cerró los ojos, se echó las manos a la cara y no pudo aguantar más de pie. Quizá le empezaron a temblar las piernas e hincó sus rodillas sobre el césped sin despegar aún sus manos de su rostro. Al instante, la figura de Belletti se perdió ante la llegada de sus compañeros en torno a él, que no dudaron en abrazar en conjunto al lateral brasileño. El gol de Juliano Belletti fue decisivo para la consecución de la segunda Copa de Europa. Aquel Barcelona de Frank Rijkaard puso las bases para poder entender lo que hoy día es el Barcelona de Pep Guardiola. En apenas 10 días, el estadio Wembley, como en 1992, podría coronar de nuevo al Barcelona como Campeón de Europa, solo que ahora, ya no sería la primera vez, sino que podría ser la cuarta ocasión en la historia del club blaugrana.

miércoles, 27 de abril de 2011

RADIO GOL. 5 AÑOS DEL GOL DE PUERTA

En este exceso de clásicos en Liga, Copa y Champions, de dimes y diretes, de recogepelotas que tiran balones, de juego sucio, ayer, 27 de Abril se cumplieron  5 años de un gol histórico, por lo que supuso en el momento de materializarse y por lo que supuso en el futuro. Un gol que permitió a la mitad de la ciudad de Sevilla fantasear con cotas inalcanzables en un pasado, incluso para los espíritus más soñadores. Un zurdazo desde la frontal izquierda del área materializado en gol, se convirtió en el comienzo de una historia grande, llena de alegrías, de títulos, de gloria y que cerró su primer gran capítulo en tragedia, pues el protagonista de aquel antológico gol perdió la vida. Fue en el jueves de feria más especial para la Sevilla rojiblanca. Toda historia tienen un comienzo, y la del gran Sevilla de Juande Ramos, empezó en un jueves de vino, gitanas y farolillos, con el zurdazo de un joven canterano que abrió la senda a la gloria, con el gol de Antonio Puerta.


Primera parte de la prórroga entre el Sevilla y el Schalke 04. La igualdad entre ambos conjuntos es total, ya que después  de los 180 minutos de los dos partidos de la eliminatoria de semifinales de la UUEFA, las porterías de los equipos permanecían aún inmaculadas. Sin embargo, en el minuto 100 del partido, 10 de la primera parte del tiempo extra, la historia reciente del Sevilla cambiaría para siempre.
Jesús Navas recibió la pelota en banda derecha, el cansancio era ya evidente después de un esfuerzo brutal durante 100 minutos de juego. La exigencia no solo física, sino mental, comenzaba a hacer mella en los dos conjuntos. Sin embargo, un centro algo defectuoso de Navas desde la derecha, terminaría siendo la mejor de las asistencias. El balón del extremo sevillista fue raso, deficiente, pues en primera instancia no encontró a ningún compañero, pero tampoco fue repelido por ningún defensor. Ningún contrario pudo despejar aquella pelota que irremediablemente se acercaba al protagonista de aquella memorable jugada. Antonio Puerta era el destinatario de aquel balón. Puerta se encontraba dentro del área, escorado a la izquierda. Esperaba que el balón le llegara a él. Y Le llegó, no muy rápido. Le llegó botando. La esperó, la miró, calculó el golpeo, la fuerza, el efecto. Le dio tiempo a esperarla para golpearla con su pierna buena, la zurda de diamantes, como posteriormente fue nombrado y será recordado para siempre.  Esperó el momento idóneo, el instante en el que las cosas funcionan, el momento de no retorno. El golpeo fue fuerte, contundente, con el empeine exterior de su zurda. La pelota cogió un efecto de fuera hacia adentro que hizo imposible la estirada del portero del equipo alemán. Un zurdazo perfecto que fue definitivo, no sin sufrimiento, para abrir el camino hacia la primera final europea de la historia del Sevilla.
Lo que precedió a ese gol, tan solo gloria. La final de Eindhoven fue solo el comienzo de algo mágico. 5 títulos en apenas quince meses transformaron para siempre a la entidad. El primer gran capítulo de ese cambio, terminó en desgracia, en un bucle trágico e inesperado. La muerte de Antonio Puerta fue un final fatal a una historia que no merecía ese fin. Pero mientras haya un sevillista que lo recuerde, mientras un abuelo cuente una y mil veces a su nieto cómo vivió aquel jueves de Feria, Antonio seguirá vivo. Porque así reza en la estatua a la figura del canterano que cambió todo en la historia del Sevilla F.C : "Tu zurda nos regaló un sueño que cambió nuestras vidas, comenzando entonces una de las etapas más gloriosas de nuestro club. Gracias, Antonio".

jueves, 21 de abril de 2011

ESPECIAL CLÁSICO 's': FINAL COPA DEL REY. BARCELONA 0- 1 REAL MADRID


Un genial cabezazo de Cristiano Ronaldo tras una magnífica asistencia de Di María desde la izquierda decidió la final de Copa del Rey y permitió al Real Madrid levantar el trofeo 17 años después. El partido tuvo todos los ingredientes que se esperaban de la final entre los dos gigantes de nuestro fútbol. Tensión, dureza, emoción y a ratos, fútbol con ocasiones claras para los dos equipos.
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La primera mitad fue de dominio blanco, que acumuló varias ocasiones del gol sobre todo en contras muy veloces. Cristiano Ronaldo desperdició dos, una, la más clara, tras recorrer muchos metros a velocidad punta, pero se plantó en el área algo escorado y con las fuerzas justas y su disparo salió centrado y raso, a lo que Pinto pudo despejar sin problemas. Antes, el portugués no pudo controlar bien un genial pase de Özil dentro del área. El error en el control propició que el potencial peligro se desvaneciera. La primera parte terminó con la jugada más clara para el Real Madrid. Pepe cabeceó al poste un pase desde la derecha. El defensa portugués estuvo ayer omnipresente en todo el terreno de juego y volvió a cumplir a la perfección con su cometido. Por su parte, el Barça estuvo mal, sobre todo a la hora de perder balones comprometidos que propiciaron esas contras del Real Madrid.
 Ya en la segunda mitad, el Barcelona hizo uso de esa posesión de la pelota y dio sentido a ello. El equipo blaugrana comenzó a jugar con más sentido. Leo Messi se erigió en el auténtico faro del Barcelona. La ocasiones no tardarían en llegar pero la portería blanca siempre está defendida por un auténtico seguro. Casilllas volvió a ofrecer un nuevo recital de paradas, pero que esta vez fueron claves para la futura conquista del título. Casillas repelió los disparos de Messi, Iniesta y Pedro. El árbitro anuló bien un gol de Villa por partir de posición de fuera de juego. Sin embargo, pese a que la segunda parte fue el Barcelona el que buscó el gol con más tesón y empeño, los noventa minutos reglamentarios terminaron con un disparo desde fuera del área que Pinto, en una gran estirada, pudo despejar a córner. Sin goles se llegaría a la prórroga.
Y los treinta minutos extra se pueden resumir en esto, en el gol del portugués Cristiano Ronaldo. Ronaldo no hizo nada, y lo hizo todo. Estuvo gris, fallón, perdido durante el partido. Sin embargo, apareció justo en el momento preciso, para elevarse y conectar un grandísimo pase desde la izquierda de Di María. El balón, pese a ir centrado entró en la portería con una gran potencia y nada pudo hacer Pinto. La asistencia fue del argentino Di María, también muy perdido e impreciso, sobre todo a la hora de conducir la pelota. El rostro de Di María denotaba el cansancio acumulado de una temporada exigente. Pero ya en la prórroga,  el argentino hilvanó una gran jugada con Marcelo por la izquierda que terminó en la gran asistencia a Ronaldo. Con el gol y la final muy encarrilada, Di María sacó energía y fuerzas de la reserva y se convirtió en un genial e hiperactivo defensa que no paró de correr y cortar ataques blaugranas, en un esfuerzo físico digno de elogio. De ahí al final, el Barcelona lo intentó pero la defensa blanca-en esos últimos minutos, obviamente eran ya los 11 jugadores-frenó cualquier intento de los blaugranas de empatar y seguir con opciones al título. Dos estilos de juego muy diferentes, los dos lícitos y tan solo uno podía salir victorioso. El Real Madrid volvía a ganar la Copa del Rey 17 años después.
El primero de los clásicos dejó un virtual campeón de liga, el Barcelona. El segundo deja un campeonísimo de Copa, el Real Madrid. La mitad del camino deja una balanza equilibrada. Ahora será la eliminatoria de semifinales de Champions, la que rompa definitivamente el equilibrio entre los dos conjuntos. La Champions será la juez y parte, la que dictamine y establezca la diferencia entre una gran temporada y una potencial histórica, pues el que consiga derrotar a su rival, tendrá más cerca conquistar un nuevo título de campeón de Europa. La mitad del recorrido ya está hecho, y conforme avanza, el Real Madrid- pese a que la liga está virtualmente sentenciada- es el equipo que más reforzado afronta la recta final y por ende, esa eliminatoria. Sin embargo, ahora es el Barça el que clama venganza.  Que siga el espectáculo.

domingo, 17 de abril de 2011

ESPECIAL CLÁSICO"s": JORNADA 32. REAL MADRID 1 - 1 BARCELONA



Primer clásico finalizado de la avalancha que aún queda. Si este se ha desarrollado de esta manera, con esta intensidad, con ese ritmo frenético, sobre todo, en los últimos minutos, los tres que restan, si el resultado es ajustado hasta el final, van a multiplicarse a la enésima potencia.

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El encuentro deparó el fútbol esperado. Control, posesión y manejo de la pelota hasta encontrar el hueco y el espacio adecuado por parte del Barça y contras muy rápidas y peligro a balón parado por parte del Real Madrid. Pepe fue el perro de presa de Mourinho y el portugués cumplió con su labor. En el Barça. Villa y Pedro no tuvieron su día, y la racha de mal juego de ambos ya se extiende en el tiempo en demasía. Ronaldo se obcecó de nuevo en realizar un juego que no le beneficia, pues se empeñó en realizar la jugada definitiva cada vez que tocaba la pelota. Por fin le marcó un gol al Barcelona, pero de momento no abandona el diván, ya que solo deja la horizontalidad para empezar a estar sentado. Todavía le queda al luso mucha psicología y terapia para poder afrontar con mayor garantía partidos frente al Barcelona.
La igualdad en el resultado se rompió merced a un penalti y expulsión clara de Albiol sobre Villa. Messi no falló. El Barcelona afrontaba la mayor parte de la segunda parte con un jugador más y no supo aprovechar esa superioridad. El Madrid tiró de casta y con la entrada de Özil, el sacrificado por Mou para dar entrada a Pepe en el centro del campo, el Madrid sacó garra, fuerza y empuje ( y también de calidad) para intentar empatar y por qué no, conseguir dar la vuelta al marcador.
El partido no fue fácil de arbitrar. Muchas acciones complicadas y casi ningún acierto. En la primera parte hubo un penalti de Casillas sobre Villa. El asturiano toca la pelota, eso sí, en una posición complicada, estirando la pierna, pero toca claro la pelota y Casillas arrolla al delantero. El árbitro no quiso saber nada de esa acción. El penalti de Albiol fue claro y su expulsión justa.
Mou se queja de que casi siempre termina sus partidos contra el Barcelona con diez. Esta vez (no recuerdo todas, pero se me viene a la cabeza un patada brutal de Del Horno a Messi en Londres), sus ladridos no tienen razón de ser. El empate llegó en otro penalti, esta vez de Alves sobre Marcelo que Ronaldo tampoco falló. No veo penalti, eso sí, se equivoca el árbitro pues si pita la pena máxima, la acción conlleva una tarjeta amarilla que hubiera mandado a Alves a la caseta. En esa jugada, no aplicó el mismo criterio para los dos equipos.

Y para terminar, dos cagadas. Una al final del partido, y otra, en rueda de prensa. La primera, la de Messi al pegar un pelotazo innecesario a la grada cuando el balón ya se encontraba fuera. Mal gesto del argentino que debió incluso ver tarjeta amarilla. La otra, la mala conducta de Mou en rueda de prensa al no contestar a aquellos periodistas que ayer abandonaron la rueda de prensa porque el portugués se negó a contestar preguntas en la sala de presan. Tan solo habló su segundo, Karanka. Si eres entrenador del Real Madrid, lo eres siempre, no cuando te parezca, no cuando te convenga y sobre todo, lo eres en situaciones extremas, complicadas o tensas y por ello, el máximo responsable de la plantilla debe dar la cara, no dejar esa responsabilidad a tu segundo.
En fin, muchos momentos, muchas situaciones complicadas que se multiplicarán cuando esté en juego el título de Copa y el pase a la final de la Champions. Que siga el espectáculo.

sábado, 2 de abril de 2011

EL PERFIL. HIGUAÍN: EL REGRESO DEL ETERNO INCOMPRENDIDO

Gran noticia la que recibió la grada del Bernabéu en la tarde de ayer. Gonzalo Higuaín volvía, no solo a una convocatoria en partido oficial sino que llegó a disputar 30 minutos tras una lesión provocada por una hernia discal que se le diagnosticó allá por el mes de noviembre. Las ganas, el esfuerzo y el trabajo del argentino por volver a sentirse futbolista, acortó los plazos fijados. Regresa el delantero argentino justo en el momento decisivo de la temporada, dispuesto a ayudar a su equipo a alcanzar las metas y objetivos marcados a principio del curso. Pese a la extraordinaria noticia de su recuperación total, Higuaín no pudo celebrarla con victoria. “No era la vuelta que esperaba”, explicó triste Gonzalo.  La victoria del Sporting en el Bernabéu complica las opciones de los blancos de lograr el campeonato liguero. Sin embargo, el regreso de Higuaín supone un alivio para el técnico blanco pues con el argentino, el Madrid tendrá más opciones de pelear por la final de Copa, por la Champions y por qué no, de disputar hasta el final el campeonato de liga.

Vuelve Higuaín y con ello una garantía para el Real Madrid en la delantera, uno de los mejores delanteros del panorama futbolístico mundial. Pese a las grandes prestaciones que Gonzalo ha ofrecido desde que llegó a Madrid, allá por diciembre de 2006, no siempre ha contado con el beneplácito de la grada, y mucho menos, de algunos medios de comunicación y periodistas de nuestro país. Especialmente duras fueron las críticas tras la eliminación del Madrid frente al Lyon en Champions la temporada pasada. Los medios no dudaron en criticar al argentino -amén de a Pellegrini- como uno de los señalados del fracaso en la competición europea. Otros futbolistas que ofrecieron menos que Higuaín salieron de rositas de la debacle.
 Porque desde que aterrizó en Madrid, ha tenido que jugar una reválida constante, un examen final cada vez que saltaba al terreno de juego. Siempre se dudaba de él. Siempre fue el blanco perfecto para las críticas y para enmascarar aspectos más profundos que giraban en torno al club blanco. Lo fácil era atacar al joven delantero. Las dos primeras temporadas del argentino fueron bastantes complicadas. El argentino no estuvo acertado en  la faceta realizadora. En dos temporadas tan solo materializó doce de goles. Sin embargo, fue decisivo en la remontada en liga con Capello y en el partido que el Madrid ganó en el Reyno de Navarra de Pamplona, donde el equipo de Schuster se convirtió matemáticamente en campeón de la liga 2007/2008. Con su gol ante Osasuna, Higuaín se desquitó y se desmarcó de todas las críticas y comenzó una de las progresiones más espectaculares de un futbolista en los últimos años. Desde entonces, el argentino ha mejorado en todas las facetas en las que destaca un delantero. La más importante, en el aspecto goleador, pues Higuaín superó la veintena de goles en liga en las dos últimas temporadas. Además, se convirtió en un delantero de primeros goles, es decir, clave a la hora de encarrilar los partidos para su equipo. Pero no solo del gol vive Higuaín. También se ha convertido en un excelente asistente, debido a la gran movilidad que ofrece dentro del terreno de juego.
Pese a ese progreso espectacular y a que ofrece siempre unas estadísticas al alza, el argentino tiene que comenzar desde cero, y casi siempre a la sombra, cada temporada. De poco sirve el trabajo y el esfuerzo del pasado, ya que siempre comienza el curso generando las dudas y el recelo que siempre le acompañó. Sin embargo, desde que ganó en presencia y en confianza, el argentino ha cumplido, además como uno de los más destacados del Real Madrid.  A base de goles y brillantes actuaciones, termina imperando el sentido común e Higuaín siempre encuentra su hueco en el equipo blanco. También a base de mucho esfuerzo consiguió voltear la desconfianza que Maradona, seleccionador argentino, sentía sobre la necesidad o no de convocar a Higuaín –pudo ser seleccionable francés debido a su doble nacionalidad-  para la albiceleste. No tuvo más remedio e incluso Gonzalo se ganó el puesto de titular en una selección argentina en la que participan nombres como Agüero o Diego Milito .
Higuaín regresa tras un calvario con las mismas ganas con las que un día, con 19 años, aterrizó en uno de los equipos que más exigencias provoca a nivel mundial, pero ahora lo hace como uno de los mejores delanteros del planeta fútbol. Vuelve Gonzalo Higuaín, regresa uno de los jugadores más determinantes en el arte del gol.